Geranios rojos y rosas en flor en macetas de barro en un balcón soleado

Geranio: cómo cuidar tu geranio para que florezca todo el año

El geranio es la planta de balcón por excelencia: florece durante meses, aguanta el sol fuerte y perdona algún olvido de riego. Eso sí, no es una planta de «plantar y olvidar»: con la luz, el riego y la poda adecuados puede florecer de primavera a otoño, y con un invierno bien pasado vuelve a brotar cada año. En esta guía tienes todos sus cuidados, los errores que lo estropean y cómo multiplicarlo gratis por esquejes.

Geranios rojos y rosas en flor en macetas de barro en un balcón soleado

Antes de nada, una aclaración útil: el geranio de balcón no pertenece al género Geranium, sino al género Pelargonium, originario de Sudáfrica. Por eso en viveros y en otros países lo verás también como pelargonio. En esta guía usamos «geranio» como se hace en España, para la planta de balcón de toda la vida.

Índice

Qué geranio tienes

No todos los geranios se cuidan exactamente igual, aunque comparten lo esencial: mucho sol, riego sin encharcar y protección frente a las heladas. Estos son los tres tipos más habituales:

Tipo Porte y flor Ideal para
Geranio común (Pelargonium zonale) Porte erguido, flores en ramilletes rojos, rosas, blancos o salmón Jardineras y macetas al sol
Geranio de hiedra (Pelargonium peltatum) Porte colgante, hojas parecidas a la hiedra Balcones, cestas colgantes y barandillas
Geranio de pensamiento (Pelargonium grandiflorum) Flores grandes, algo más delicado con el calor fuerte Macetas protegidas del sol de mediodía

El geranio común es el más resistente y el mejor para empezar. El de hiedra luce más colgando, pero necesita algo más de agua que el común. El de pensamiento agradece un lugar luminoso sin el sol más fuerte del verano.

Luz: cuanto más sol, más flores

El geranio es una planta de sol. Para florecer con abundancia necesita al menos 4 a 6 horas de sol directo al día; a más luz, más flores. Un geranio a la sombra crece larguirucho, con pocas flores y hojas pálidas.

Colócalo en el lugar más soleado del balcón o del jardín, preferiblemente orientado al sur o al oeste. Las variedades de flor grande o doble agradecen además un sitio resguardado del viento fuerte y de la lluvia intensa, por ejemplo junto a una pared o bajo un pequeño tejado. En zonas de veranos muy calurosos, el geranio de pensamiento puede agradecer sombra ligera en las horas centrales del día.

Si lo tienes dentro de casa en invierno, búscale la ventana más luminosa que tengas. Sin luz suficiente, los tallos nuevos salen débiles y alargados.

Riego: mucho en verano, poco en invierno

El geranio bebe bastante en plena floración, pero odia el encharcamiento: sus raíces se pudren antes que secarse. La regla de oro es regar cuando la capa superior del sustrato está seca al tacto, y vaciar siempre el plato para que la maceta no quede con los pies en agua.

En verano, con calor fuerte, puede necesitar riego a diario, incluso dos veces al día en macetas pequeñas y muy soleadas. Riega directamente sobre la tierra, sin mojar las hojas ni las flores: el follaje mojado favorece los hongos. Usa agua a temperatura ambiente, nunca fría del todo.

En invierno el riego se reduce mucho: la planta apenas crece y el sustrato tarda en secarse. Riega solo lo justo para que la tierra no se seque por completo, y siempre con buen drenaje.

Tres errores de riego que conviene evitar: regar por calendario en lugar de comprobar la tierra, dejar agua permanente en el plato y mojar la planta por encima al regar.

Sustrato, maceta y trasplante

El geranio necesita un sustrato suelto, con buen drenaje y cierta capacidad de retener humedad: un sustrato universal de calidad o uno específico para geranios sirve, y mejora mucho si le añades un poco de perlita. En el fondo de la maceta, una capa de grava o de arcilla expandida evita que los agujeros de drenaje se obturen.

La maceta debe tener agujeros de drenaje sí o sí. Para una sola planta, un diámetro mínimo de 20 cm funciona bien; en jardinera, deja unos 20 cm entre planta y planta (tres geranios en una jardinera de 60 cm). Si plantas demasiado junto, las plantas compiten, se ventilan mal y aparecen más hongos.

Trasplanta en primavera, cuando la planta empieza a brotar, o al comprar la planta si viene en una maceta pequeña. No trasplantes en invierno: la planta está en reposo y enraíza mal.

Abono: la clave de una floración continua

El geranio es una planta glotona: para producir flores sin parar necesita nutrientes constantes. Si el sustrato es nuevo y ya viene abonado, sus reservas duran unas 4 a 6 semanas; a partir de ahí conviene abonar.

Durante la época de floración, abona cada 1 o 2 semanas con un abono líquido para plantas de flor, diluido según las indicaciones del fabricante. También funcionan las barritas de abono (duran 2 o 3 meses) y los abonos de liberación lenta. En invierno, con la planta en reposo, no abones.

Si prefieres abonos caseros, en nuestra guía de abono casero para plantas en macetas tienes recetas y dosis seguras para maceta. No abones una planta sedienta ni enferma: primero recupera el riego y luego el abono.

Poda: cómo podar el geranio para que no se quede leñoso

Sin poda, el geranio se vuelve leñoso, con tallos largos y desnudos y pocas flores en las puntas. Con dos tipos de poda lo mantienes compacto y florido:

Poda ligera durante la temporada. Quita con regularidad las flores marchitas y las hojas secas o amarillas. Al retirar las flores pasadas, la planta deja de gastar energía en semillas y produce flores nuevas. Hazlo con la mano o con unas tijeras limpias, cortando el tallo de la flor hasta su base.

Poda fuerte a finales de invierno o principios de primavera. Antes de que la planta brote con fuerza, recorta los tallos largos y desnudos, dejando la planta más baja y con forma redondeada, y elimina los tallos secos o dañados por el frío. Corta siempre justo por encima de un nudo o de una yema, con tijeras limpias y afiladas. No hace falta cortar toda la planta a la misma altura: basta con eliminar lo que no sirve y acortar lo que perdió la forma.

Despunta también de vez en cuando los extremos de los tallos jóvenes durante la primavera: cada despunte estimula brotes laterales y la planta se hace más densa.

Cómo pasar el invierno: el paso que decide si vuelve a florecer

El geranio no soporta las heladas: por debajo de 0 ºC se daña, y una helada fuerte puede matarlo. Por eso, antes de la primera helada nocturna, hay que decidir entre dos opciones: guardarlo o protegerlo.

Guardarlo dentro. Recorta la planta hasta dejarla en unos 15 cm, quita las hojas secas y métela en un lugar luminoso y fresco, sin riesgo de heladas: una galería cerrada, un garaje luminoso o una habitación fresca sirven. Durante el invierno riega muy poco, solo para que el sustrato no se seque del todo, y no abones. En primavera, vuelve a recortar lo dañado, trasplanta a sustrato fresco y sácalo al exterior de forma gradual, unas horas al día al principio, para que se acostumbre al sol y al viento sin quemarse.

Protegerlo fuera. En zonas sin heladas o con heladas muy suaves, puede quedarse fuera con protección: junto a una pared resguardada y cubierto con manta térmica en las noches frías. Si se anuncia una helada fuerte, mejor meterlo dentro aunque sea solo esa noche.

Ojo: el geranio no es una planta de interior permanente. Pasado el invierno dentro, necesita volver al exterior con luz y aire; dentro todo el año florece poco y se debilita. Si buscas plantas que vivan siempre dentro, mira nuestra guía de plantas de interior resistentes.

Multiplicar el geranio por esquejes

El geranio se multiplica muy fácil por esquejes, y es la forma más barata de tener plantas nuevas idénticas a la madre. El mejor momento es la primavera o el verano.

  1. Corta un tallo sano de 8 a 10 cm, justo por debajo de un nudo, con unas tijeras limpias.
  2. Quita las hojas inferiores y las flores, dejando solo 2 o 3 hojas en la punta.
  3. Deja el esqueje unas horas al aire para que el corte se seque un poco.
  4. Plántalo en sustrato ligero y húmedo (universal con perlita), enterrando un par de centímetros.
  5. Colócalo en un lugar luminoso sin sol directo fuerte y mantén el sustrato ligeramente húmedo, sin encharcar.

En 2 o 3 semanas habrá enraizado: lo notarás porque brota y porque ofrece resistencia al tirar suavemente de él. Entonces puedes trasplantarlo a su maceta definitiva y tratarlo como un geranio adulto.

Calendario de cuidados del geranio

Época Tareas principales
Primavera Trasplantar, poda fuerte, empezar a abonar, sacar fuera poco a poco
Verano Riego frecuente, abono cada 1 o 2 semanas, quitar flores marchitas
Otoño Reducir riego y abono, recortar antes de la primera helada, guardar o proteger
Invierno Lugar luminoso y fresco, riego mínimo, sin abono, vigilar el frío

Problemas frecuentes: síntomas y soluciones

Síntoma Causa probable Qué hacer
Hojas amarillas Exceso de riego o falta de nutrientes Deja secar el sustrato, revisa el drenaje y retoma el abono en temporada
Pocas flores Falta de luz o de abono Muévelo a pleno sol y abona cada 1 o 2 semanas en floración
Tallos largos y desnudos Falta de poda y de luz Poda a finales de invierno y despunta en primavera
Manchas y moho en las hojas Follaje mojado y poca ventilación Riega solo la tierra, separa las plantas y quita las hojas afectadas
Agujeros y orugas en tallos y flores Taladro del geranio (la mariposa del geranio) Retira las partes afectadas, revisa tallos y capullos y trata contra la oruga
Pulgón o mosca blanca Plaga habitual en brotes tiernos Retira a mano o lava con agua jabonosa suave; revisa el envés de las hojas

Las plagas más habituales son el pulgón, la mosca blanca y, en ambientes secos, la araña roja. Revisa el envés de las hojas al regar: detectarlas pronto evita que se extiendan. El hongo más frecuente es la botritis (moho gris), que aparece con follaje mojado y poca ventilación; la prevención es no mojar la planta y ventilar bien. La roya (manchas anaranjadas en el envés de las hojas) y el oídio (polvo blanquecino sobre las hojas) también aparecen con humedad y poca ventilación: retira las hojas afectadas y mejora la ventilación.

Preguntas frecuentes sobre el cuidado del geranio

¿Cada cuánto se riega un geranio?

Cuando la capa superior del sustrato está seca al tacto. En verano puede ser a diario en macetas soleadas; en invierno, mucho menos: solo lo justo para que la tierra no se seque del todo.

¿El geranio aguanta el invierno fuera?

Solo si no hay heladas. Por debajo de 0 ºC se daña, así que antes de la primera helada hay que guardarlo en un lugar luminoso y fresco o protegerlo con manta térmica.

¿Por qué mi geranio no florece?

Casi siempre por falta de luz o de abono. Necesita 4 a 6 horas de sol directo y abono regular en temporada. También florece menos si no se quitan las flores marchitas.

¿Se puede tener un geranio dentro de casa todo el año?

Puede sobrevivir, pero florece poco y se debilita. Lo ideal es que pase el invierno dentro, protegido del frío, y el resto del año fuera, al sol.

¿Cuándo se podan los geranios?

La poda fuerte, a finales de invierno o principios de primavera, antes del brote fuerte. La poda ligera —quitar flores marchitas y hojas secas— se hace durante toda la temporada.

Resumen

El geranio pide poco y da mucho: sol directo varias horas al día, riego cuando la tierra se seca sin encharcar, abono regular en floración, poda ligera durante la temporada y fuerte a finales de invierno, y un invierno protegido de las heladas. Con esos cinco cuidados, un mismo geranio puede florecer año tras año y, además, darte plantas nuevas gratis por esquejes.

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